sábado, 26 de noviembre de 2005
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El debut de Zamorano en la Selección fue en Perú, justo cuando los atentados de los senderistas eran pan de cada día. "Me escondía debajo de la frazada junto al 'Negro' Salgado. Las bombas no nos dejaban ni dormir y ahí tuvimos que jugar", recuerda "Bam Bam".

Hay que remontarse a 1987 para ver a Zamorano asombrado al enterarse de que estaba entre los 18 seleccionados nacionales que iban a Lima para sostener dos amistosos ante Perú. "No podía creerlo, pensaba que era un error o una broma, pero cuando llegaron los pasajes a El Salvador me convencí que era verdad. Además todo fue rápido: la nómina, el viaje y después mi debut. Fue un sueño", cuenta 16 años después el propio Iván Zamorano.


Los duros tiempos de cuasi guerra civil en Perú fueron testigos del estreno de "Bam Bam". Alojado junto con sus compañeros en un céntrico hotel de Lima, el estruendo de las bombas a cada minuto fue el compañero de su nerviosa espera. "Me acuerdo que estaba con el 'Negro' Salgado y el Sendero Luminoso hizo estallar bombas toda la noche. Estábamos realmente asustados, porque era un clima de guerra. Ibamos a un triangular con Perú y Boca, pero Boca se negó a viajar, así es que terminamos jugando dos veces con los peruanos", narra Iván, quien en su estreno marcó el tercer gol en el 3-1 con que Chile venció al cuadro local.
La alegría siempre fue más intensa con la Selección. Y las tristezas también se hacían dobles. Según "Bam Bam", la camiseta roja multiplicaba las sensaciones."Siempre fue la camiseta más importante. Cuando le hice el gol a Perú en Lima, en mi debut, adivinaba que no era un gol más: ese cabezazo, que fue el 3-1, sabía que podía ser el inicio de una larga trayectoria. Y no me equivoqué".

El balance de "Bam Bam" con la Selección no puede ser más feliz. Jugó 69 partidos, anotó 34 goles y fichó en su agenda varios récords: goleador histórico de las Eliminatorias (19), goleador de los Juegos Olímpicos (6) y anotador histórico de la Selección, junto con Marcelo Salas (34). Bajo su capitanía, que partió en abril de 1994 en el amistoso ante Francia en Lyon, la Selección clasificó a un Mundial después de 16 años, accedió por primera vez a los octavos de final en un campeonato mundial fuera de casa y además logró un respeto internacional que no lucía tal vez desde el Mundial de Alemania (1974).

El mejor

El liderazgo de Zamorano en la "Roja" tampoco es materia de discusión. En Francia fue motor de ese equipo y de hecho él está convencido de que fue el mejor chileno de los 22 que estuvieron en Francia. "A lo mejor no hice ningún gol y cuando mi hijo vaya a los libros también comprobará que el papá no anotó. Pero siempre habrá alguien a su alrededor que le tendrá que decir que su papá fue el mejor jugador de ese mundial o que al menos fue la bandera. Con eso me doy por pagado".

La medalla olímpica colgando en el cuello también es motivo de orgullo para el goleador, ahora que la carrera llega a su fin. "En ese grupo yo era el padre de todos esos cabros. Me decían el abuelo y sentí una gran satisfacción por haber ganado el bronce. Fue un momento muy especial para mí, porque sentía que entraba en la historia".

El día del adiós en la Selección no fue un asunto sellado hasta una vez finalizado el partido con Uruguay por las Eliminatorias para Japón. "No estaba premeditado. Pero se juntaron muchas cosas. La derrota también influyó, pero yo diría que el destino me tenía reservado jugar sólo hasta ese día por Chile", cuenta.

El partido ante Francia fue el mejor tiempo extra que podía agregarse a la carrera de Iván: "Fue maravilloso, me fui enfrentando a los campeones del mundo y con 80 mil personas en el Nacional. No podía pedir nada más y a esta altura sólo le agradezco a Dios por haber nacido en esta patria".
Publicado por Desconocido @ 21:20
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