a carga de responsabilidad que conlleva una semifinal de la Champions llegó también a las botas de los dos futbolistas con mayor capacidad creativa de los dos equipos. Ronaldinho y Kaká aportaron sus mejores virtudes en beneficio del colectivo, en especial, el ‘Gaucho’, quien marcó el ritmo que más le convenía al Barça para amarrar la clasificación.
El equilibrio del duelo pudo romperse cuando sólo habían transcurrido 34 segundos y Kaká cogió por sorpresa a la defensa blaugrana en una internada por la banda derecha, que terminó con un tiro cruzado que salió muy cerca del poste de Víctor Valdés. El susto enmudeció durante unos instantes al Camp Nou, que recuperó el aliento con las posteriores ocasiones de Eto’o.
Ronaldinho empezó escorado a la banda izquierda y estaba un tanto desconcertado por las constantes subidas de su marcador, Stam. El brasileño despertó a los 20 minutos cuando se marchó con potencia y conectó un fuerte lanzamiento desde el borde del área, que salió muy cerca de la escuadra. La participación de ‘Ronnie’ fue creciendo con el paso de los minutos y dejó detalles inolvidables como un pase en profundidad cruzado hacia Giuly, al que el francés no llegó por los pelos cuando tenía toda la banda para él.
Mientras Ronaldinho iba a más, Kaká sufría para desbordar a un atento Edmílson, aunque gracias a su inteligencia en el campo era capaz de recibir el balón en varias zonas del terreno de juego y lanzar a sus compañeros. Los milanistas sabían que sus posibilidades ofensivas pasaban por la inspiración del brasileño y le buscaban constantemente.
En la segunda mitad, Kaká se diluyó y ya no pudo aportar tanto. En cambio, Ronaldinho siguió participando del juego y cargó con todo el juego de ataque barcelonista. El barcelonista lanzó un par de faltas que no inquietaron demasiado y fue mucho más peligroso en su papel de asistente. Hasta en dos ocasiones intentó repetir la conexión con Giuly, que permitió el único gol de la eliminatoria. Uno de los pases acabó con una volea demasiado elevada del francés y el otro lo cortó ‘in extremis’ la defensa milanista.
Ronaldinho se olvidó de las florituras en los últimos compases y empezó a tocar el balón con criterio para que el Milan no pudiera disponer de ocasiones. Kaká ya no pudo hacer nada más y acabó rendido, como el resto de jugadores ‘rossoneri’.
